Ordenando las payasadas de mi cabeza

A veces me pregunto si la gente realmente sabrá lo qué quiere o porqué hace lo que hace. Me pregunto si el tío que lee el tarot sabría que un perro se acercaría a él, o si yo en algún momento recóndito de mi limbo existencial sabría que las cosas podrían estar mejor... no sé, todo da para pensar en este mundo. Hay pequeños detalles que te dejan estupefacto; desde un vagabundo con el vaso lleno de monedas de quinientos pesos a la salida del metro Escuela Militar, hasta si pensar que fue una verdadera señal divina el hecho de que me haya bajado la presión en la biblioteca... leyendo. Al menos así me convencí de que el cigarro NO es bueno.

A propósito del cigarro y la relajación (ahora escucho Carmen y tengo un repertorio variopinto de clásicos maestros de la música), hasta el momento, reunir la música clásica y escribir son el método más efectivo para relajarme. He utilizado otros, pero, al igual que las personas, tienen defectos. Estrés, café, cigarros y sueño en demasía no colaboran con una buena salud, al menos no con la salud que proponen los publicistas de Jumbo -"cinco al día"-.

Vuelvo a mirar al tipo del tarot, y de las innumerables oportunidades que pasé a su lado, jamás lo vi haciendo lo suyo... viendo el tarot. Siempre estaba conversando con el caballero que recorta repollo con sus herramientas multiusos. A propósito, ¿de dónde sacará tanto repollo para picar, ese pobre cristiano, si jamás lo he visto vender su arma-mortal-corta-repollo?

Alameda con Banderas, cuna de tantas citas, encuentros, reencuentros, enojos, peleas, risas, llantos, y todos esos clichés emocionales. Estuve 7 años bajándome en el metro Universidad de Chile. Ahora, cuando me bajo en Los Héroes, siento que me equivoco y me desoriento. Una vez me subí de nuevo al carro y me bajé en Santa Lucía. Probablemente no fue así, pero en mi afán de dramatizar, digo lo que digo. De hecho, esto me sucede cada vez menos (selección natural).

A veces me pregunto si la corriente de la conciencia es el mejor método de escritura seudo-neo-post-pop-nihilista- modernista (y todos los epítetos que usted quiera colocar). Al menos, para mi, no; soy demasiado ordenado y correcto (?) como para dejar fluir mis ideas cual río fluye sus aguas en época de deshielos. No, preciso es decir que tengo miedo a mis ideas. Me han subido a lo más alto del Everest -con ayuda de Atlas-, y me han triturado en lo más profundo de las Fosas Marianas.

Quizás, el día de mañana, habrá un poco de certidumbre en la vida. Mejor dicho, eventualmente, mañana las cosas serán menos difíciles. Una nube se abre, pero otra se cierra. Alguien toca la puerta, pero otro se va.

Finalizo con la sonata "Claro de Luna". Tema de una de las mejores películas surrealistas de la última década, "Elefante".

2 opiniones:

Guascogui dijo...

claro de lunaaa.. claro de luna... una de las mejores del pobre y desgraciado beethoven... amigo... amigo de ideas ordenadas...pero sin límites, sin límites.. un abrazo, pronta reunión, me gustaría verte

A* dijo...

bethoveen es maestro!
hugo tu texto genial, pal pico weon!
jaja
que rico conocerte y saber que vives a la vuelta de mi casa!
ahora que he vuelto al mundo blog, te dejo una huella un tag, como dirian los rapers.
saludos, nos vemos.